Es costumbre, debido a la excelente relación que mantenemos con la comunidad del carmelo, mantener distendidas conversaciones cuando cuadramos la agenda del ruidoso mundo exterior con la nada tranquila vida monástica. A pesar de lo que pueda parecer, dentro de su retiro la vida de las integrantes del carmelo está llena de tareas desde el amanecer hasta el ocaso. Es en este contexto donde debemos encuadrar el último encuentro de la Hermandad con Madre Jennifer a través de las rejas de la clausura.
Tras una conversación en la que repasamos nuestra actualidad
y la suya de esa forma tan apasionada que sólo Dios sabe cómo mantiene a pesar
de los achaques que comenta, Sor Jennifer se levanta para la despedida y antes de
terminar la conversación dice que debemos despertar el deseo de servicio en los
demás.
Su mirada es fija y penetrante. Siempre mira a los ojos como
las personas honestas, aunque lo haga a través de sus pequeñas lentes. Esas
palabras guardan un trasfondo mucho más importante que el resto de la charla.
Nos exhorta a dar un testimonio vivo, real, ejemplar, y a
despertar la sed de servicio al prójimo, a la comunidad, o cuanto se requiera.
Textualmente ha llamado a despertar el deseo en los demás a participar, y eso
es lo relevante. Como cristianos, y concretamente como miembros de hermandad, debemos
estar dispuestos a oír la llamada y acudir fraternalmente.
Jose Miguel Ruiz
Hermano Mayor