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miércoles, 24 de junio de 2026

Misa de Hermandad

 

El próximo domingo 28 la Hermandad celebra su misa mensual de hermandad en nuestra sede canónica


PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes
Pasó Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.

Ella dijo a su marido:
«Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga pueda retirarse».

Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

Entonces se preguntó Eliseo:
«¿Qué podemos hacer por ella?».

Respondió Guejazí, su criado:
«Por desgracia no tiene  hijos y su marido es ya anciano».

Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.

Eliseo le dijo:
«El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo»


SALMO

Cantaré eternamente las misericordias del Señor

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.


Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:

caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;

tu nombre es su gozo cada día,

tu justicia es su orgullo. R/.


Porque tú eres su honor y su fuerza,

y con tu favor realzas nuestro poder.

Porque el Señor es nuestro escudo,

y el Santo de Israel nuestro rey. R


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:


Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.


Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.


Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.


Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús



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