Tras la constitución de la mesa y posterior votación se APRUEBA con un 94% la candidatura presentada y encabezada por D. JOSÉ MIGUEL RUIZ BECERRA para el mandato 2025-2029.
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viernes, 27 de junio de 2025
viernes, 13 de junio de 2025
Convocatoria a cabildo general ordinario y extraordinario de elecciones
Por el presente se convoca a los hermanos a cabildo general ordinario, y tras la celebración de éste, a cabildo extraordinario de elecciones, el día 27 de Junio de 2025.
miércoles, 28 de mayo de 2025
Finaliza el plazo de presentación de candidaturas
domingo, 18 de mayo de 2025
Apertura del proceso electoral
Dicha información queda expuesta en el tablón de anuncios de la sede Canónica de la Hermandad para que los hermanos que lo deseen puedan presentar su candidatura.
Que María Santísima en la Soledad nos ampare, proteja y guíe en la elección de la Junta de Gobierno que, con sabiduría y entrega, dirija los destinos de nuestra Hermandad.
lunes, 24 de marzo de 2025
Triduo a María Santísima en la Soledad
La Hermandad de María Santísima en la Soledad celebra Solemne Triduo a nuestra titular los días 28, 29 y 30 de Marzo en la Iglesia Conventual de la Merced
El horario del viernes y sábado es de 19:30, y el domingo se celebra a las 12:30.
viernes, 28 de febrero de 2025
Convocatoria a cabildo general
La Hermandad anuncia la celebración de cabildo general ordinario el Jueves día 06 de Marzo de 2024 a las 20:45 en primera convocatoria, y a las 21:15 en segunda.
viernes, 16 de junio de 2023
Resultado del cabildo extraordinario
Una vez concluido el cabildo general ordinario correspondiente al mes de Junio, la Hermandad comenzó el cabildo con carácter extraordinario que tenía como único punto del día, exposición y valoraciones sobre el proyecto presentado por la Junta de Gobierno para el cambio de trono, a paso, y posterior votación.
Tras aprobación por parte de los hermanos en cabildo el día 15 de junio de 2023, una vez expuesto todas las circunstancias de la falta de horquilleros que viene sufriendo durante varios años, se ha decidido que en la Semana Santa 2024 María Santísima en la Soledad será portada por costaleros en vez de horquilleros como ha sucedido hasta la fecha, y esperamos que la decisión sea del agrado de todos.
Queremos agradecer a todas las personas involucradas en el cambio. A la Hermana Mayor y su junta de gobierno así como colaboradores activos en dicho proyecto y por último al Grupo Joven por su apoyo incondicional a esta alternativa. Siempre estaremos en deuda con los horquilleros que nos han acompañado durante tantos años han sido una parte importante de la historia de la Hermandad y que siempre ante las adversidades han hecho un esfuerzo incluso en ocasiones de mayor envergadura por su Madre, nuestra amantísima Titular.
viernes, 2 de junio de 2023
Convocatoria a cabildos ordinario y extraordinario
Cabildo extraordinario el día 15 de junio, con el fin de la valoración de la proposición del cambio del trono a paso, recordamos que para la participación en el cabildo hay que ser hermano y tener una antiguedad de 2 años, siendo mayor de edad.
miércoles, 22 de febrero de 2023
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2023
Ascesis cuaresmal, un camino sinodal
Queridos hermanos y hermanas:
Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas concuerdan al relatar el episodio de la Transfiguración de Jesús. En este acontecimiento vemos la respuesta que el Señor dio a sus discípulos cuando estos manifestaron incomprensión hacia Él. De hecho, poco tiempo antes se había producido un auténtico enfrentamiento entre el Maestro y Simón Pedro, quien, tras profesar su fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, rechazó su anuncio de la pasión y de la cruz. Jesús lo reprendió enérgicamente: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mt 16,23). Y «seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1).
El evangelio de la Transfiguración se proclama cada año en el segundo domingo de Cuaresma. En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.
La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. Nos hará bien reflexionar sobre esta relación que existe entre la ascesis cuaresmal y la experiencia sinodal.
En el “retiro” en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje. Análogamente al ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos afirmar que nuestro camino cuaresmal es “sinodal”, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro. Sabemos, de hecho, que Él mismo es el Camino y, por eso, tanto en el itinerario litúrgico como en el del Sínodo, la Iglesia no hace sino entrar cada vez más plena y profundamente en el misterio de Cristo Salvador.
Y llegamos al momento culminante. Dice el Evangelio que Jesús «se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz» (Mt 17,2). Aquí está la “cumbre”, la meta del camino. Al final de la subida, mientras estaban en lo alto del monte con Jesús, a los tres discípulos se les concedió la gracia de verle en su gloria, resplandeciente de luz sobrenatural. Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo. La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer para subir al Tabor. Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena. También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino.
La experiencia de los discípulos en el monte Tabor se enriqueció aún más cuando, junto a Jesús transfigurado, aparecieron Moisés y Elías, que personifican respectivamente la Ley y los Profetas (cf. Mt 17,3). La novedad de Cristo es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo. De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.
El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual. Para que esta transfiguración pueda realizarse en nosotros este año, quisiera proponer dos “caminos” a seguir para ascender junto a Jesús y llegar con Él a la meta.
El primero se refiere al imperativo que Dios Padre dirigió a los discípulos en el Tabor, mientras contemplaban a Jesús transfigurado. La voz que se oyó desde la nube dijo: «Escúchenlo» (Mt 17,5). Por tanto, la primera indicación es muy clara: escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla. ¿Y cómo nos habla? Ante todo, en la Palabra de Dios, que la Iglesia nos ofrece en la liturgia. No dejemos que caiga en saco roto. Si no podemos participar siempre en la Misa, meditemos las lecturas bíblicas de cada día, incluso con la ayuda de internet. Además de hablarnos en las Escrituras, el Señor lo hace a través de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los rostros y en las historias de quienes necesitan ayuda. Pero quisiera añadir también otro aspecto, muy importante en el proceso sinodal: el escuchar a Cristo pasa también por la escucha a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia; esa escucha recíproca que en algunas fases es el objetivo principal, y que, de todos modos, siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal.
Al escuchar la voz del Padre, «los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo» (Mt 17,6-8). He aquí la segunda indicación para esta Cuaresma: no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones. La luz que Jesús muestra a los discípulos es un adelanto de la gloria pascual y hacia ella debemos ir, siguiéndolo “a Él solo”. La Cuaresma está orientada a la Pascua. El “retiro” no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo, el camino sinodal no debe hacernos creer en la ilusión de que hemos llegado cuando Dios nos concede la gracia de algunas experiencias fuertes de comunión. También allí el Señor nos repite: «Levántense, no tengan miedo». Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades.
Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo nos anime durante esta Cuaresma en nuestra escalada con Jesús, para que experimentemos su resplandor divino y así, fortalecidos en la fe, prosigamos juntos el camino con Él, gloria de su pueblo y luz de las naciones.
Roma, San Juan de Letrán, 25 de enero de 2023, Fiesta de la Conversión de san Pablo.
Francisco
sábado, 18 de febrero de 2023
¿Quieres ser portador de nuestra Bendita Madre?
domingo, 12 de febrero de 2023
Cabildo Ordinario de Febrero
martes, 14 de junio de 2022
jueves, 17 de marzo de 2022
¿Quieres llevar a nuestra Virgen?
Portar sobre los hombros a Nuestra Madre María Santísima en la Soledad es un gran honor, si eres uno de los horquilleros en la próxima Estación Penitencial llégate a la Casa de Hermandad para ser tallado, en el siguiente horario:
Lunes de 6 a 9
Martes de 7 a 9
Miércoles de 6 a 9
Jueves de 7 a 9
Viernes de 6 a 9.
Ni que decir tiene que si deseas serlo tenemos un hueco para ti.


























